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Cuerpos extraños en otorrinolaringología: huesos, espinas y pilas

Ya se hizo anteriormente una breve reseña de los cuerpos extraños en la esfera de otorrinolaringología. Pero merecen un capítulo aparte las espinas y los huesos enclavados.

  • Es frecuente que acudan los pacientes desde urgencias por haberse clavado una espina de pescado. Generalmente se suelen quedar a nivel de amígdalas palatinas, fácilmente visibles abriendo la boca, o a nivel de base de lengua (amígdala lingual), siendo más difícil su visión. Para ello tenemos que recurrir a visión con endoscopio rígido o con fibroscopio (flexible) y alguna pinza especial para llegar a ese nivel; a veces hay que aplicar un poco de anestesia local para poder extraerlas.Muchos pacientes refieren haber comido miga de pan para intentar que les salga la espina. No lo recomiendo, pues lo que suele ocurrir es que la espina puede partirse y, aunque esté clavada, al no asomar, no la podamos retirar.
  • Mención aparte son los huesos, pues no son flexibles como las espinas y pueden perforar el esófago. Si no los vemos con la exploración endoscópica a nivel de hipofaringe, podrían estar en el esófago y para ello recurrimos a la petición de una radiografía. Si se encuentran a dicho nivel y no podemos acceder, solicitamos la intervención de otro especialista, aparato digestivo, para poder extraerlos; ya sería bajo anestesia general o sedación.
  • Muy peligrosas son las pilas de botón que los niños pueden extraer manipulando un juguete y tragársela. Ante la sospecha, hay que llevar inmediatamente al paciente a un hospital para extraer la pila lo antes posible, pues en contacto con la mucosa del esófago puede producir perforación y hacer mala cicatrización, ocasionando bridas y estenosis (estrechez o cierre incluso) de la luz (espacio interior) del esófago y dificultar a la larga la alimentación.